Por Catalina Mendoza
Murmullos, movimientos de patitas y curiosidad invadieron el ambiente del lugar tan amoroso. Copérnico prende un puro, saca algo de su zapato que pareciera ser chicle pero es chancaca masticable con olor a naranja de Colón. -¡Vengo desde Torún a venderles por 10 zlotys mi más perfecta creación "De Revolutionibus Orbium Coelestium by Nico"- dijo levantando pecho paloma y puño astronómico. Saca un mapa Vialáctico, lo plancha, se escupe las manos y con una varilla indica el centro de nuestro Sistema Solar que está representado por una bola naranja sin rayos. Bush, que estaba concentrado en la búsqueda de mocos en su nariz, levanta la cabeza y abre su boca para decir: -Querido, ¿eso es norteamérica?-. Todos los presentes ríen con risa (valga la redundancia) orgullosa, como de viejo con cáncer pulmonar y medios asmático, como un Já, Já, CofCof, Já. Copérnico le responde; -No, darling, this is Yupiter-.Bush se atraganta con una pelusa y los presentes carraspean, Michael Griffin muere de un paro cardíaco y Rusia decide enviar a Laika II en dirección al sol para corroborar que Copérnico está equivocado.
Y así fue como la Clarita me contó lo que vio en la tele.